lunes, 9 de febrero de 2015

RETIRADA! "Inevitable" (2014, Autoeditado)

"Soy un disco muy majo, escúchame! y déjame amontonado con el resto, no quiero estar solo".
Albert Isnardo y Daniel Ramos son RETIRADA!
Son sólo dos, pero hacen ruido como si fueran seis. Reconocen las influencias de Mogwai, Yo La Tengo, Nueva Vulcano, Pedro The Lion o The Album Leaf entre otros, y definen su música como hija del post-rock y el punk, concebida mientras hacían un trío con el slow-core, y de estos tres estilos van bien servidas las nueve canciones de "Inevitable".
No es éste un disco fácil para oídos poco acostumbrados a esta música tan explosiva, asilvestrada, esquizofrénica y salvaje.
RETIRADA! utilizan tanto el catalán como el castellano en sus letras, si bien estas no son siempre inteligibles, ya que son expertos en maltratar la voz dándole un tono de ultratumba como en "Ícaro", lanzando chillidos demoníacos y apocalípticos en "Les dents", o alcanzando altas dosis de histerismo en la desgañitada "La guerra perdida".
Ya marcan el territorio desde la inicial "El vent" con su intensidad huracanada. En Ícaro" los remansos de (in)tranquilidad se combinan con la tormenta eléctrica, como en una montaña rusa de pesadilla que vuelve a repetirse en el tema "Explosión" donde llegamos a un post rock ambiental y etéreo, de guitarras magnéticas e insistentes tras un inicio brutal. Después de esta extenuante sucesión de canciones abismales y descarnadas, se agradecen algunos detalles a los que aferrarse cual naufrago al tablón que le ha de salvar momentáneamente la vida: los coros que hacen un poco más llevadera "Libertad condicional", la canción "El temps", una voz que se entiende, unos coros en su sitio, guitarras robustas y un marcado ritmo; la marabunta guitarrera de "Pirámide alimenticia", su tema más accesible y consumible, y "La guerra perdida", un tema machacón y repetitivo, con un ritmo ligeramente bailable que irá evolucionando inevitablemente hacia el caos sónico en el que este dúo se encuentra como pez en el agua.

retirada.bandcamp.com

miércoles, 28 de enero de 2015

CAPITULO 7 "El fín de semana que viene" (2013, Autoeditado)

Fran Raya (guitarra y coros) y Vero Rueda (maravillosa voz) se conocen en el 2007 y empiezan a versionar a sus artistas favoritos: Los Planetas, Damien Rice, Maga o Zahara entre otros. En el 2008 componen sus primeros temas y en el 2011 se estrenan con en ep "Si nos vemos de nuevo". Este "El fín de semana que viene" lo publican en el 2013, cinco canciones de tono nostálgico y muy íntimo, con un aire al frío y húmedo aire del sonido Donosti que marcó a tantas bandas de nuestro indie pop. Letras que hablan de amor y lógicamente de desamor (siempre ligados el uno al otro), de la distancia y de cómo los sentimientos se desenvuelven en estas lides. La chica de espaldas con la mirada perdida a través de la ventana y la taza de café no faltan en el artwork de este trabajo, imágenes características de este tipo de música, y no podemos olvidar que el nombre del grupo hace referencia a uno de los capítulos más intensos de la novela "Rayuela" de Julio Cortázar. Son canciones que acarician la perfección y se quedan a pocas décimas del diez. Al indie pop de manual "Lo llaman conexión" con la guitarra acústica y la dulce voz de Vero, le sigue el pop embriagador "Siempre en el café", con la voz  sussurrada, acariciándote, llevada en volandas por un precioso estribillo y abrigada por el chelo de Elena. "Universo paralelo" tiene un inicio trepidante, avanzando a guitarrazos, infecciosamente pegadiza y refrescante, recordando a Los Planetas por su energía y la voz de Fran. En "Tu voz" Vero nos da una clase magistral de canto. Su voz se muestra sedosa, volátil, deslumbrante y gana enteros con los matices del piano. En "Perdona mis fantasmas" vuelve a producirse la simbiosis entre la acústica, el chelo y la voz en un ambiente confesional y quebradizo. Un maravilloso trabajo. Queda por añadir un par de cositas. Xavi Ribera (Gentle Music Men y La Brigada) se encarga de la batería, además de la grabación, las mezclas y la coproducción, y comentar por último que la voz de Vero puede recordar en sus momentos más íntimos a la de otra vilanovina a la que admira y a la que queremos mucho en esta casa: Xesca Fort de Alias Galor.

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domingo, 23 de noviembre de 2014

DOCTOR DIVAGO "Imperio" (2013, Bonavena Música)

¿Quién no ha sentido en alguna ocasión distanciarse de alguna antigua amistad?... Sin haber ningún motivo dejamos de relacionarnos con ese amigo que durante un tiempo significó tanto, simplemente por repartir nuestro tiempo de otra manera, por la pareja, los hijos, el trabajo o nuevas amistades.
Algo parecido me ha sucedido con DOCTOR DIVAGO. Alguno de sus discos estarían en mi "Especial 30 Aniversario en 300 discos" particular, "El loco del chandal" (1997) o "El cuarto trastero" (2000), pero durante estos últimos años he escuchado sus trabajos sin profundizar en ellos, sin dedicarles el tiempo y las escuchas necesarias que sus discos demandan para ir erosionando poco a poco tu resistencia y llegarte a lo más profundo. Y cuando se produce esta conexión todo vuelve a ser como antaño, como ese amigo con el que sólo hace falta compartir una cerveza para volver a disfrutar de la complicidad de antaño, recordando los buenos tiempos vividos, el presente y lo que puede deparar el futuro. Sin reproches.
"Imperio" es el décimo disco del DOCTOR, diez son las canciones que lo componen y diez los años que lleva a cuestas la actual formación valenciana: Manolo Bertrán (voz, guitarras, letras y composición), Wally (batería), Chumi (armónica , ilustrador y maquetador), David (guitarras) y Edu (bajo y coros). Otras diez son las estrellitas que yo le pongo a este trabajo.
Hablar a estas alturas de las letras y la tan característica voz de Manolo Bertrán, o de la armónica de Chumillas es una obviedad. Es más interesante comentar que sus canciones son historias que despiertan tu curiosidad, te hacen ir un pasito más allá, a investigar -aunque sea con un simple clic en el buscador- y descubrir que los protagonistas de sus canciones existieron realmente, que Barney Ross fué un boxeador campeón mundial en tres categorías, condecorado en la II Guerra Mundial, y consumidor rehabilitado de morfina. Que Julio Galcerá es una institución de la música valenciana: vendedor de cupones de la once de día (ya jubilado) y rockero de noche, o que Gracia Imperio fué una vedette que alcanzó el estrellato sin dudar a la hora de mostrar sus curvas y encantos, azote de la censura de la época y que murió en extrañas circunstancias a los 35 años  siendo hallada muerta junto a su novio en la bañera con la espita del gas abierta. ¿Un suicidio pactado  o algún amante despechado?...
Poco he hablado de música hasta ahora, y es que DOCTOR DIVAGO  favorece la labor del comentarista, dan juego y permiten dejar ir el bolígrafo con alegría. Para los más exigentes decir que en este "Imperio" predomina el POP-ROCK guitarrero: "Sólo la mitad de la mitad de mi", "Ni una pizca de tu amor" y los medios tiempos más contenidos, como la vacilona y magnética "Gracia Imperio", la reflexiva y dolorosa "Debilidad", la acariciadora y coqueta "Sonaba Julio Galcerá", la geológicamente sutil y plácida "La deriva continental", la íntima y escurridiza "Una vida plena" y la evocadora y luminosa "Un argumento tan malo", o el glorioso pop en "Barney Ross". La más afilada y rockera es "92 horas". Grandes.

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miércoles, 12 de noviembre de 2014

LA LEGENDARIA FAMILIA STINSON "El año que todo pasó" (2014, Autoeditado)

LA LEGENDARIA FAMILIA STINSON tienen nombre de clan criminal, los vecinos de los Baker que en el medio oeste americano de la década de los 30 del siglo pasado le buscaron las cosquillas a las autoridades que decretaron la ley seca. Pero en el fondo no son nada "malotes", son un cuarteto barcelonés que han editado su segundo largo: "El año que todo pasó".
La FAMILIA STINSON (abrevio a partir de ahora) se acercan al rock americano de raíces. "Si crees en mi" es donde más se acercan al americana, y la banda posando en ese porche de la portada es una declaración de principios. También beben del rock (parece ser que en su debut largo "Expertos paracaidistas" dominaban los sonidos más acústicos) como en el rock de teclado vaporoso de "Huyes", o en "Observo el fuego" con guitarras lujuriosas y quebradizas que se disparan humeantes.
Documentándome sobre la banda he leído que hay quien encuentra puntos en común con artistas nacionales como Quique González o Los Secretos (la banda los admite de buen grado), si bien se quitan el sombrero ante los grandes clásicos de los sonidos de raíces como Bob Dylan, George Harrison, Jeff Buckley o Gram Parsons.
Llegados hasta aquí os estaréis preguntando  qué tiene de especial esta FAMILIA... El grupo de Xavi Aparici (compositor y lider de la banda) canta en castellano y les gusta insistir en este tema. Pero no busquéis rancios posicionamientos políticos en ello, más bien es una forma de decir que sus horizonte está lejos y sus ambiciones no se reducen a la escena local o catalana. LA FAMILIA STINSON son un grupo con un gran potencial comercial, y podrían llegar a ser una de esas bandas que no se pierden un solo festival durante el verano, cuyas canciones son coreadas por el público y que ponen sintonía a los programas de la tele. ¿Y con qué ejemplos puedo convenceros de mi hipótesis?... En este disco los hay y sin miseria. "Buscando la canción perfecta" es un inicio fulgurante, guitarras juguetonas y cristalinas y que hace honor a su título: una canción perfecta. Destaca también la habilidad del grupo para colocar los coros siempre en el instante justo y clavar los estribillos, como en la eufórica y exuberante "Para luego marcharnos", o en la imbatible mezcla pop que consiguen las guitarras magnéticas, la voz y el teclado en "Por una vez". Aún queda otra gran canción, "Sucede una vez al año" donde la voz adquiere su máximo grado de emoción y las guitarras se muestran abrasivas y palpitantes. Y bajando la intensidad, que no la emoción, encontramos la confortable balada "Con la punta de los dedos", la envolvente y atmosférica "Novocaína para los suicidas" o una "Cantaré a los almendros"  que hará derretirse a más de una de las chicas que se sitúan en las primeras filas de sus conciertos.
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domingo, 14 de septiembre de 2014

MANEL CANO "Asumir, borrar y reescribir" (2014, Nómada 57)

MANEL CANO saca su primer disco en solitario (formó parte del grupo experimental NEVA) que os va a dejar con cara de no entender nada. El principal motivo de este factor sorpresa es la personalísima voz de este barcelonés, que hará huir despavoridos a los más impacientes ya que como él mismo reconoce corre el riesgo de que el público actual se quede en la anécdota de su voz y no valore sus canciones. Si se le dedica a este disco las escuchas necesarias, el esfuerzo tendrá su recompensa, y esta voz tan pasional y pulida en clases de canto, y que permite a Manel "expresar todo lo que lleva dentro", se convertirá en otra característica más de su música, e incluso te hará imitarla en los temas más pegadizos, que también los hay.
A grandes rasgos este "Asumir, borrar y reescribir" contiene folk, pop, y algo de música clásica o "culta"... Abre el disco el folk "En las próximas canciones", muy básico, parece como interpretado por una orquesta de pueblo o un grupo de niños, algo destartalada y he aquí gran parte de su encanto. La voz  ingrávida en "La hora de la verdad" está acompañada por un sensible violín y el detalle de una voz femenina. "La canción pop de rigor" vuelve a repetir el esquema: Manel alargando las sílabas, la orquestina adornada por un violin que guía el tema hacía un estribillo maravilloso y evocador. Comentaba la conexión con la música clásica... "Fuengirola" es un vals que empuja a la gente a bailar en la plaza de ese pueblo imaginario, el violín ingrávido y balanceándose, los gorgoritos de Món Feijoo a lo diva Castafiore y un resultado sereno, solemne y deslumbrante.
El inicio con la guitarra acústica en "Prólogo y desenlace" parece traernos un tema más actual, pero el espejismo dura lo que tarda en aparecer de nuevo el violín. Los coros de Carrie Lewis y las cuerdas son el lazo que acaba de adornar este delicado presente. En "Asumir, borrar y reescribir" (la canción) la voz de Manel se muestra más expeditiva, más intensa en un ambiente algo fantasmal, de regusto al siglo pasado, difuminada, crepuscular, como de otra época en blanco y negro. El ambiente pretérito también se respira en los aires de jazz y tango de "Ejercicios de mímica" y en la solemne y espectral "Borrones y cuentas viejas".
"Hay ciertos demonios" es un folk pop bien hilvando que en algún momento puede recordar a Nacho Vegas, con violín y clarinete y un estribillo arrebatador y alborotador donde Manel da rienda suelta a su voz. Cierra este trabajo "Recuerdos" de forma extraña, una canción al piano o banda sonora para pelicula muda, apartándose del tono general del disco.
MANEL CANO es una propuesta extraña y arriesgada pero vale la pena hacer el esfuerzo.

http://manelcano.bandcamp.com/